pocas horas de sueño, melancolía y la sensación de marcharme dejando
muchos cabos sueltos. Sin embargo, aquí estoy. Sin dejar de pensar en
qué coño estoy haciendo y en todo lo que me espera en mi extenso
recorrido por Asia, pero, como siempre, estoy. Dicen que de una boda
sale otra boda. En mi caso, de una aventura sale otra aventura; aún no
había terminado mi viaje por tierras australianas y ya había decidido
cuál sería mi siguiente aventura y cómo la haría. En Australia supe que
había encontrado a mi compañera de viaje ideal, y desde ese momento
vi que sería feliz viajando con ella y le propuse formalizar la relación e
irnos juntos a recorrer el continente asiático. Así surgió la idea de este
segundo viaje en bicicleta; la primera experiencia fue tan increíble que
no tuve dudas de que para visitar Asia en condiciones, lo haría a dos
ruedas. En mis últimos viajes he comprobado que los países están perdiendo
sus tradiciones y que la famosa globalización está engullendo
sus costumbres y en poco tiempo perderán su autenticidad. Por eso en
mi cabeza tengo «prisa» por ver el máximo de países que pueda en el
menor tiempo, perderme en sus lugares más remotos, y compartir esas
tradiciones y costumbres en vías de extinción. Para todo ello, no hay
mejor medio de locomoción que la bicicleta.
En la sala de espera del aeropuerto tuve una sensación muy
extraña: miraba a toda la gente, sus trajes, sus comportamientos... y me
veía en otro mundo. No dudaba que era el único pasajero de ese avión
que partía hacia Suiza que iba a emprender un viaje a lo desconocido,
y supe que mi aislamiento empezaba en ese momento. Curioso, en
Barcelona y antes de coger el vuelo ya me sentía así.
Por muy viajero que uno sea, el miedo está ahí. Continuamente
me venían a la cabeza todas las cosas que había escuchado desde que
hice público mi viaje: «Pues cuidado en Vietnam que me han dicho
que…»; «Cuando estuve en Tailandia pasó esto y lo otro…»; «¿China?
No vayas ni loco, me han comentado que te pasará esto…»; «¿Por Nepal?,
seguro que pillas la malaria…»; «¿India? Te pasarás más tiempo